Jodorowsky: “Este film cambiará al mundo”

febrero 11, 2009

alejandro-jodorowskyTodavía no decido si le creo a Alejandro Jodorowsky. Me aburre su pose de gurú y la cháchara de la psicomagia. Está demasiado cerca de Cony Méndez. Pero el hombre tiene sus credenciales: estuvo metido en El Quebrantahuesos de Nicanor Parra, tiene una historia respetable en el mundo del cómic, creó el teatro Pánico en los 60 en México, entiendo que lee el tarot asombrosamente y, por supuesto, tiene un par de películas sorprendentes y choqueantes. Ya se sabe: El Topo impactó peligrosamente a la bohemia neoyorquina de los 70, incluyendo a John Lennon y Yoko Ono. Según Pauline Kael, con esa película  Jodorowsky “inventó algo nuevo: realización efectista mezclada con sentimentalismo contra-cultural”.

Tomo la frase del libro Zoom Back Camera!, en el que Andrea Chignoli (montajista de La Fiebre del Loco y Tony Manero, entre muchas otras)  relata la historia cinematográfica de Jodorowsky. Publicado por Uqbar Editores, corre rapidísmo: sin tanto dato técnico y lleno de anecdotas del backstage, recorre el intento grandilocuente y agotadoramente místico de Jodorowsky por cambiar el mundo a través del cine. 

 “Yo pensaba que el cine podía cambiar la mentalidad del espectador. Yo le pedía al cine lo que el cuerpo le pide al LSD: yo quería un cine que hiciera lo que el LSD le hace al cuerpo. Estoy hablando de un cine iluminado, un cine en el que el espectador entra en el teatro y cuando sale, sale cambiado”, le dijo Jodorowsky a Chignoli en una entrevista realizada en París en 2005. El diálogo está en las últimas páginas de Zoom Back Camera! y está dedicado al su gran proyecto fallido: Duna. Inspirado en el libro de Frank Herbert, Jodorowsky trabajó en los 70 armando el equipo para una superproducción que, en sus palabras, “iba a ser la conquista espacial artística”. Era gigante: Orson Welles y Dalí estaban en el elenco, Pink Floyd y Magma compondrían el soundtrack, Moebius y Giger estaban en el story board y en los diseños y Dan O’Bannon en los efectos especiales. David Carradine era el protagonista. 

Pasó que pese a tener los millones para la inversión inicial, en Hollywood no pescaron a Jodorowsky. “Necesitábamos dos mil pantallas para poder recuperar la inversión y no teníamos eso (…) Nadie en América quiso hacerlo. Entonces no pudimos llevar a cabo el proyecto”, le cuenta el director a Chignoli. Copio aquí parte de la entrevista. Para mi, retrata lo que más me gusta de Jodorowsky: su sorprendente capacidad para contar de forma creíble una historia absolutamente imposible. Si está mintiendo, lo hace con tal valentía y arrojo que no queda otra opción que creerle. 

– ¿Cuánto tiempo trabajaste en la pre producción de este film? Un año. No, dos… Estaba todo hecho… Sin embargo creo que ese guión cambió la historia del cine, ya que muchas de las ideas que allí aparecen, aparecen luego en Star Wars y en películas de ciencia ficción posteriores, ya que mi equipo de trabajo fue contratado en otras producciones, como en la de esa película de ciencia ficción en donde los robots no quieren morir, ¿cómo es que se llama? Blade RunnerEse es mi equipo. En Alien, ese es mi equipo también, Giger, Moebius, Dan O’Bannon, es la gente que yo agrupé.

– ¿Cómo convenciste a Dalí y a Orson Welles? A Orson Welles lo tuve que buscar, ya que nadie sabía dónde estaba. Se sabía que estaba muy gordo y como desaparecido de la actividad cinematográfica. Se rumoreaba que estaba en París y, como yo sabía que Orson amaba el buen comer, mandé a un asistente a llamar a todos los buenos restaurantes de París, para preguntar si Orson Welles era un comensal de alguno de esos lugares. Finalmente, nos enteramos de que frecuentaba un restaurante llamado Chez Le Loup. Fui para allá y aunque no lo encontré, vi que había una silla rota que el dueño  reservaba como un preciado objeto de decoración. Yo pregunté: “¿Y esta silla rota?” y el mozo me dijo “Orson Welles comió tanto, que su silla se rompió y ahora la guardamos como un souvenir”. welles“¿Cuándo viene él?” le pregunté. “En general viene una vez a la semana, pero no sabemos exactamente cuándo”. Así es que hice guardia en el lugar hasta que finalmente, el día jueves apareció Orson a cenar. Lo vi pedir seis botellas de vino y ocho platos. Yo quería acercarme a hablar con él, pero ¿cómo iba a hacerlo? Entonces se me ocurrió preguntarle al mozo cuál era el vino favorito de Orson y, aunque era uno muy caro, pedí una botella: “Dásela a mi nombre” le dije al mozo. Y así fue como Orson Welles me invitó a sentarme en su mesa. Una vez en confianza, le conté que quería que él hiciera el rol del Barón Harkonnen y él me contestó muy enojado: “¡De ningún modo! ¡Odio el cine! ¡El cine es una mierda! ¡Es industria y no arte!” Tenía una visión aterradora de lo que es el cine… y con razón. Pero, en ese momento, se me ocurrió una idea para convencerlo: “Mira, le dije, yo sé que no quieres hacerlo, pero yo sé que te gusta beber y comer. Yo te ofrezco, además de tu salario, contratar al chef de este restaurant para que cocine para ti durante la filmación, así podrás comer y beber a tu antojo. “Lo haré” me dijo. Ese era Orson Welles…En cuanto a Salvador Dalí, lo conocí en el hotel Meriss, un hotel de Nueva York. Fui a verlo y le ofrecí el papel del Emperador Loco de la Galaxia. Pero antes, para atraerlo hacia el proyecto, le mandé el contrato escrito en el dorso de una carta del Tarot, la carta del Colgado, que coincidentemente, era su carta favorita. Como este gesto le pareció muy surrealista y como él ya había oído hablar de mí, aceptó encontrarse conmigo en el hotel que mencioné. Pero él quería ser el actor mejor pagado de Hollywood. Me pedía cien mil dólares por hora. Entonces, inmediatamente se me ocurrió que el Emperador Loco de la Galaxia tenía un robot hiperrealista controladxo por él y de apariencia idéntica a él. Así podría contratar a Dalí sólo por una hora y para el resto de las escenas tendría al robot. Pero lo conseguí, conseguí a Dalí…Y así ocurrió con todo el mundo. Carradine, por ejemplo, me admiraba profundamente y estaba dispuesto a trabajar gratis para mí, ya que había visto El Topo, en la que se basó posteriormente la serie de Kung Fu.

-¿Tuviste la oportunidad de ensayar con los actores? No, sólo los contraté. A todos. Fui a una sesión de grabación del disco The Dark side of the Moon de Pink Floyd. Allí estaban en el estudio, comiendo unos beef steak, cuando llegué yo. Como no me pres­taron mucha atención, yo me enloquecí y empecé a gritarles: “¡Cómo es posible! ¡Les estoy ofreciendo trabajar en un film que va a cambiar a la humanidad y Uds. están aquí, tranquilamente comiendo sus beef steaks!”. Eso les gustó. Luego fueron a París a discutir los temas de plata. Estaban listos para empezar a trabajar.

-¿Llegaron a componer algo? No, porque el film nunca se hizo. Mike Oldfield iba a componer también. Y una banda francesa llamada Magma.

– Magma es una banda de culto… ¿Llegas­te a hablar con Christian Vander? Sí, vinieron a verme. Estaban muy en­tusiasmados con trabajar en esta película. Cada uno iba a componer la música para un planeta. A Magma le correspondía hacer el tema del Planeta Harkonnen… Porque era un planeta casi Nazi, una cosa furiosa…

– ¿Viste la versión de Duna dirigida por David Lynch? Primero que nada, cuando me dijeron que alguien, un productor pequeño, ha­bía comprado los derechos de Duna, yo pensé que el film nunca se haría. Luego me enteré que detrás de ese pequeño pro­ductor estaba Dino De Laurentis, ahí ya pensé; “¡Mierda, la van a hacer!” Y, final­mente, cuando me dijeron que el director era Lynch, creo que hasta me enfermé, ya que si alguien podía hacerla bien era él. Y filmó la película y cuando la estrenaron, yo no tenía ganas de ir a verla. Pero mis hijos me obligaron a ir al cine. Llegué a la sala sintiéndome terriblemente enfermo y tris­te, pero cuando empecé a ver la película me fui sintiendo cada vez mejor hasta salir del cine completamente feliz. Porque la pelí­cula era una mierda. Era un fracaso total. Yo no creo que haya sido culpa del director, creo que el productor no lo dejó actuar con libertad y ahí tienes el resultado. 

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3 Responses to “Jodorowsky: “Este film cambiará al mundo””

  1. loromatias Says:

    Está muy bueno el artículo, Jodorowsky es un tipo muy creativo y que ha demostrado ser capaz de realizar obras de calidad en varias disciplinas, eso de la psicomagia es interesante también, claro que se debe hacer un esfuerzo por apartar ciertas cosas desagradables que trae consigo.
    Acerca de si lo que cuenta es mentira o verdad el tipo ha dicho abiertamente que suele “adornar” sus relatos, y me parece muy bien que lo haga, el resultado en sus libros lo avala

    saludos

  2. diego Says:

    hola roberto!
    necesito hacerte una pregunta, pero no tengo tu mail.
    te envío el mío a ver si me lo puedes enviar!

    saludos!

    stgo.guerrero@gmail.com

    jaja, sí roberto, el mismito de malasia, jaja

    saludos!

  3. Matzam Says:

    Que manera de reir con este articulo; una joya, Jodorowsky una vez mas haciendo de la vida una magia, un bello delirio lleno de anecdotas en las que siempre se vuelven parte de la historia.
    Con esa capacidad de estar siempre “donde las papas queman” podemos afirmar que Jodorowsky acompaña, potencia o al menos es tutor de todos los grandes momentos del cine, la musica o lo que sea que sea interezante del mundo contemporaneo.
    Amigo de Moebius, oyendo confensiones de Welles, rechazando a George Harrison…en cada gran evento de la historia moderna Jodo introdujo su puntiaguda nariz.
    Simplemente Jodorowsky es grande.


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