José Hamad de caza por Chile

noviembre 18, 2015

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Me dicen que José Hamat lo ha leído todo. Y quizás es cierto. Aprendiz orgulloso de Constantino Bértolo en editorial Destino, también fue editor del sello 451. Hace cinco años es uno de los pocos scouts literarios del mercado hispano; es decir: es un explorador a la caza de nuevos talentos. Busca escritores, jóvenes y no tanto, que puedan cruzar las barreras del español para ser publicados en otras lenguas. Junto a su socia Camila Enrich, le presta sus servicios a las editoriales Rizzoli (Italia) Wereldbibliotheek (Holanda), Cappelen Damm (Noruega) y el Grupo Editorial Record (en Brasil). Cada cierto tiempo, les entrega un listado de escritores y libros que le vendría bien publicar. En su primera visita a Chile vino invitado por la Feria Internacional del Libro de Santiago para participar en el Salón de Derechos, donde también estuvieron editores de Alemania, Colombia, México y Argentina, además de la agente Andrea Montejo. Según me contó, los organizadores del encuentro –con el agente Adrián Puentes a la cabeza- fueron capaces de mostrarle en pocos días cómo operaba la industria editorial local. Quedó gratamente impresionado. Lo entrevisté en la casa de Hueders y parte de esa conversación apareció el domingo pasado en Revista de Libros. Acá va la versión completa.

-Esta es tu primera vez en la Feria del Libro de Santiago. ¿Qué te ha parecido?

-Más que hablarte de la feria, me interesa más el ecosistema editorial chileno. Me ha llamado mucho la atención, con respecto a otros mercados, como el colombiano o el mexicano. Este es de menor en tamaño, pero muchísimo más dinámico y eso es lo que me ha interesado.

– ¿A qué te refieres con dinámico?

-Es un sistema editorial en que, por supuesto, los grandes grupos son importantes, pero no mandan y reinan por completo. Hay editoriales pequeñas que son relevantes y eso no ocurre en otros lados. Hay un número enorme de editoriales pequeñas que hacen cosas relevantes. En México hay dos o tres relevantes, en Colombia hay dos quizás, más pequeñas. En Argentina el paisaje es más diverso, y se parece a lo que está pasando acá. Hay un movimiento muy fuerte de independientes que está generando una constelación literaria muy rica y muy variada. No es como en Colombia, por ejemplo, en que para ficción está Alfaguara y ya, y para no ficción está Planeta y ya, y nada más. Acá, es distinto. Me atrevería a decir que en el ecosistema general en Chile las editoriales pequeñas juegan un papel mucho más importante que en España, por ejemplo. Es verdad que en España hay independientes que ya están establecidas, como Periférica, Libros del Asteroide, Impedimenta, Sexto Piso, pero todo el grupo que viene después, más pequeño, no tiene la fuerza que tienen editoriales como Alquimia, Cuneta, Hueders –que en realidad es mediana-, Libros del Laurel, Montacerdos o La Pollera. De editoriales muy chicas están saliendo autores relevantes como Paulina Flores, Romina Reyes… no están saliendo en Seix Barral, no están saliendo en Literatura Random House.

-Y así como ves un sistema editorial valioso, ¿te parece valiosa la literatura que se produce en Chile?

-Absolutamente. Llevo leyendo cosas chilenas desde hace algunos años y me parece que es súper rica la literatura chilena. Tienen una serie de autores en torno a los cuarenta, pero también menores, mucho más ricos que lo que se puede encontrar en muchos países de habla hispana, por supuesto más que en España. Yo vengo siguiendo la obra de Alejandro Zambra, Diego Zúñiga, Nona Fernández, Lina Meruane…seguro me dejo a muchos, pero vengo leyendo a autores ya más establecidos y al llegar acá me ha permitido ver que hay más nombres. Veo muchísimos autores. Me llevo listas y listas de autores que hay que leer. Y creo que tiene que ver con esa riqueza de las editoriales independientes pequeñas que permite que gente esté publicando desde joven, a veces de desde demasiado joven…

-¿Qué tiene de bueno publicar joven?

-No es que sea bueno el hecho de que sean tan jóvenes, sino que haya espacios para autores nuevos. Cada vez hay menos. Las editoriales literarias españolas más reconocibles, como Seix Barral, Tusquets, Literatura Random House, cada vez tienen menos espacio para publicar a gente nueva, ya sea por la crisis, por la reducción de número de títulos, y acaban apostándole a autores que ya tienen una trayectoria. Entonces, que haya una serie de editoriales acá más chicas que den más espacio a voces nuevas y jóvenes es importantísimo, porque eso va a permitir que esos autores –siempre que no se quemen por haber publicado demasiado rápido- se vayan formando como escritores no solamente en su casa, con sus escritos y lecturas, que es importantísimo, sino también en relación a un ecosistema: dando una nota al diario, recibiendo una reseña negativa. Publicar es bueno para un autor para crecer. No necesariamente desde el primer libro va a ser un autor excelente. Y esto es algo que pasa en muchos países de habla hispana. Creo que puede tener que ver con el hecho de que este sea un mercado pequeño. No sé si estoy diciendo una tontería, lo más probable que sí, es un pensamiento muy germinal: a mí siempre me ha llamado la atención que mercados muy chicos, como por ejemplo el escandinavo, hay un nivel literario muy alto. Estando aquí he pensado que, quizás, el hecho de saber de que puedes publicar y no te va a pasar nada, que no te va a cambiar la vida, que no vas a ganar mucho dinero, porque el mercado es chico, las ventas son pequeñas, es difícil salir de las fronteras… Eso les permite a los autores trabajar con una libertad que, a lo mejor, no tendrían si estuvieran pensando en el mercado.

-Como sucede en España.

-A lo mejor en España uno inevitablemente, desde que está escribiendo su primera novela, ya tiene el mercado en la cabeza. Porque triunfar o no triunfar supone una diferencia de vender 500 ejemplares a vender 50 mil. Acá no. Eso no va a ocurrir. La diferencia está entre vender 500 o 2.500. Entonces, digamos que el peso del mercado es menos fuerte. Ya te digo, es un pensamiento germinal, no sé si estoy diciendo una gran tontería. Pero me da la idea de que acá hay mayor libertad creativa porque el éxito en realidad es tan relativo, es tan difícil, salvo que tengas el deseo de convertirte en Zambra, dejando fuera a Bolaño…

-… Porque en realidad no es ni chileno.

-Es que no lo parece… Me ha llamado la atención que acá nadie menciona a Bolaño como chileno.

-Llegaste tarde. Hace tres años no se hacía otra cosa que hablar de Bolaño. Ahora nadie quiere hablar de él. Ahora es el turno de Zambra.

-Zambra tuvo un boom internacional relativamente reciente, en el último año en Estado Unidos, y ese eco se ha propagado. Yo que estoy en contacto con editores internacionales lo noto. No sé si eso puede hacer daño a los creadores jóvenes. De pronto, esa visión de un éxito posible, al alcance de la mano. Si veo que la sombra de Zambra empieza a ser alargada y empiezan a aparecer unas escrituras que le deben mucho.

-¿Cómo vez hoy a Zambra a nivel latinoamericano? ¿Qué tan importante es?

-Ya desde hace años eran un referente de una nueva generación latinoamericana, pero ahora mismo quizás es el máximo exponente. Las modas son siempre caprichosas, quizás hace tres años te habría dicho otro nombre y en tres años más te diga otro, pero desde luego Zambra ya está tiene reconocimiento internacional. En este momento, hoy, es el autor el autor latinoamericano de su generación, por encima de otros como Juan Gabriel Vásquez, Yuri Herrera.

-¿Qué otros autores chilenos, más jóvenes o no, crees que pueden ser leídos fuera de Chile y tener impacto?

-Diego Zúñiga para mi es uno de los narradores que más me interesan de su generación… Aunque hablar de generaciones es ridículo. Ya fue traducido al francés y al italiano. Ahora va a ser traducido en Estados Unidos, por Coffe House Press, una editorial independiente que tiene mucho peso: por ejemplo, colocó en el mercado estadounidense a Valeria Lusselli. Entonces, esta traducción puede significar que Zúñiga arranque como una figura internacional. Vamos a esperar, claro. Pero sí es un autor que empieza a convocar. Luego, creo que tiene que llegar el momento en que Lina Meruane de verdad tenga una carrera internacional. Es una autora un poco más compleja, pero es de un valor excepcional y debería estar traducida a muchas más lenguas de lo que está en este momento. Para mí Missing, de Alberto Fuguet, es uno de los mejores libros publicados en español de la última década; es una lástima que no haya tenido el recorrido internacional que se merece. Todo tiene que ver con muchos factores que deben ponerse en marcha: tener al agente adecuado, publicar en la editorial precisa, hacer un tipo de literatura que en ese momento esté funcionando, que sea lea bien en otras lenguas y rebote contra tradiciones de otras culturas, etc. No siempre pasa. A Zambra se le alinearon todos los planetas, a parte de ser un muy buen autor.

-¿Y autores comerciales chilenos existen para el mercado internacional?

-Varios de mis clientes publican a Isabel Allende, pero Allende es un poco como Bolaño, que ya ni es chilena. Marcela Serrano tiene muchísimo éxito en Italia. De hecho, es un caso paradójico el de la literatura chilena en relación a otras literaturas. En general lo que se traduce internacionalmente del español de literatura comercial, no así literaria, es en un porcentaje altísimo, escrita en España. Y hay muy pocos autores latinoamericanos de literatura comercial, por muy exitosos que sean en sus países, a los que se traduce en Europa. Y sin embargo hay unos cuantos chilenos que están ahí. Como Marcela Serrano, Carla Guelfenbein, o Elizabeth Soubercaseux que también ha tenido sus traducciones en Alemania… Son varios. Y vamos a tratar de mencionar un autor mexicano o argentino que tenga ese un peso internacionalmente en literatura comercial. No hay.

-¿Crees que Francisco Ortega, que ha sido muy exitoso este año en Chile, sea un autor que viaje?

-Todavía está muy incipiente su éxito. Es demasiado pronto para decirlo. Cuando te hablo de autores que viajan estoy hablando de hechos consumados. ¿Ortega puede viajar? Creo que puede. ¿Va a viajar? No lo sé. Hay prejuicios y clichés editoriales en todo el mundo y uno de ellos es que la literatura comercial que se produce en América Latina no viaja. Y, por tanto, un editor de literatura comercial que esté buscando un thriller esotérico no busca en Chile, busca en España o Alemania. En cambio, un editor literario quizás sí mira a Chile, Argentina o México. Entonces, potencialmente Francisco Ortega puede viajar, pero no sé si lo hará. Es impredecible. Pero, digamos, tiene bastante menos posibilidades que si Logia hubiese estado escrita en España. En ese caso, casi seguro ya habría sido comprado y estaría en proceso de traducción. Por el contrario, sí hay un interés de los editores internacionales por los autores literarios de América Latina. Es sabida su tradición.

-Desde que trabajas como scout, ¿has notado el impacto del boom Bolaño en la mirada hacia América Latina?

Creo que Bolaño ha sido muy importante en que desde Estados Unidos se esté mirando hacia la literatura en español como algo potencialmente interesante, tanto a nivel literario como comercial. Y quizás, no sé si es una boutade o no, quizás Zambra no existiría sin Bolaño, no literariamente hablando sino editorialmente. Más allá de su obvio talento y su obra, sin Bolaño quizás no lo hubieran visto. Más que eso, quizás sin Bolaño yo no tendría este trabajo. Quizás el éxito de Carlos Ruiz Zafón a nivel comercial y Bolaño a nivel literario, han hecho que de nuevo la literatura en lengua española, después de unas décadas en que todo el era el boom o epígonos del boom, tenga una relevancia internacional a nivel de fenómeno. Y eso lo ha procurado ese doble efecto de Ruiz Zafón y Bolaño. Eso nos viene bien a todos, a todas las letras de habla hispana en relación a la compra de venta de derechos internacionales. Los scout en lengua española son post Bolaño. No existían antes.

– Así como existieron muchos epígonos del boom, ¿te encuentras con muchos epígonos de Bolaño?

Sí, sí, hace rato. Y es normal. Yo la otra vez hacía una broma entre editores y decía: “Qué bueno este Knausgard y la que se nos viene encima, ahora todo el mundo nos va a contar su puta vida”. Es normal. De pronto hay un éxito salvaje de algo, a veces merecido, otras no tanto. En su caso es merecido, me parece muy interesante lo que ha hecho. Es como el cuadro de Goya: “Los sueños de la ilustración producen monstruos”. Ahora es posible que no vaya tocar leer a muchos Knausgard. Si la escritura se empieza a desplazar hacia eso, pues no sé cuánto me apetece… Knausgard me parece estupendo, 200 imitadores no me apetece mucho.

-Muchos editores funcionan así: buscan el nuevo Knausgard, el nuevo Dan Brown.

-También muchos escritores. Pero sí, la industria lo alienta. Mira con Grey. ¿Qué produjo? Produjo que mucha gente que había estado escribiendo literatura erótica salió del armario, entre comillas, editorialmente y empezó a funcionar. Pero también mucha gente que no había escrito literatura erótica se puso a hacerlo. Así es la industria. Ahora lo que viene es el thriller doméstico. Me hace gracia hasta el nombre.

-¿Cuál es el thriller doméstico?

Son estos thriller íntimos, familiares, como Perdida, de Gillian Flyn, como La chica del tren, de Paula Hawkins. De pronto se dan dos o tres libros que tienen mucho éxito que se pueden meter en el mismo saco, son tonterías que hacemos la gente del libro. La industria. Bueno, pues luego lo etiquetamos así. Y casi cualquier cosa que parezca thriller doméstico lo vendemos así. Es lo que está de moda. En Frankfurt se estaba hablando de eso. Pero las modas son muy rápidas. Cada vez el consumidor es más rápido. El libro que va a vender 100 mil ejemplares lo ves venir, el que va vender 1 millón o 4, es un fenómeno que no prevés. Nadie podía prever que hubiera un libro erótico que la pegara. Tampoco a Knausgard.

-En esta feria, hemos visto que la literatura juvenil es muy fuerte. ¿Te parece que es un fenómeno ya instalado?

-Yo llevo oyendo hablar del Young Adult muchos años. En todo el mundo está generando ventas muy fuertes. Algunos de los grandes éxitos editoriales de los últimos años, y que se dan a conocer menos en suplementos culturales, son estas series juveniles como Los Juegos de Hambre, Divergente…. En Brasil es salvaje, en Italia la serie After vende muchísimo, John Green también. Lo que todo el mundo quiere es el Young Adult Crossover, ese libro juvenil que leen también los padres. Desde Harry Potter, El Niño del Pijama a Rayas. Creo que es un fenómeno que llegó para quedarse. Creo que también hay cierta infantilización de los adultos en la lectura y por es el crossover es tan apetecido.

-Maldita J.K. Rowling

-Seguro que viene de antes. Se nos olvida que Ray Bradbury en Farenheit 451 hablaba de que lo que ocurrió en esta distopía es que la literatura se fue alivianando, se volvió más infantil, hasta que luego lo que tuvimos eran poco menos que novelas gráficas y al final la literatura era cine pasado a papel. Y frente a eso la literatura pasó a ser problemática. Lo otro no era literatura, sino libros domesticados. Si él lo vio ya hace tantos años es porque es lo que ha estado pasando: una infantilización de la sociedad en general y que en el mercado editorial se está viendo desde antes que Harry Potter. Esa infantilización lo que genera es que no solo los jóvenes están comprando literatura juvenil, sino también adultos, y eso es lo que hace que las ventas sean tan altas.

-¿Cómo interpretas la llegada del agente Andrew Wylie a España?

Wilye no abre de momento oficina en España, sino que abre una nueva división especializada en lengua española. Tenía, si no me equivoco seis autores hispanos, Bolaño, Borges, Cabrera Infante, y vivos Muñoz Molina, Rey Rosa y Krauze, quizás estoy dejando a alguien fuera (a los herederos de Jorge Amado). Y ahora la incorporación de Cristóbal Pera –ex director de Penguin Random House- no es para abrir una oficina en España, sino en principio para operar desde Nueva York y Londres. Es muy importante: Wylie es una de las grandes agencias y todo el mundo tiene sus ojos puestos en lo que hagan. Por ejemplo, hace poco hubo un pequeño boom de autores africanos que escribían en lengua inglesa que pasó, no sólo, pero en gran parte por el impulso de Wylie. Con esta movida lo que está diciendo es: “Atención, la lengua española es importante”. Eso nos conviene a todos. Y, dependiente de cuán bien se mueva, va a generar más traducciones al inglés. Marca mucho la agenda de los editores de todo el mundo.

-¿Cuantos libros te llevas de Chile?

Primero tengo que ver cuántos me caben. Pero serán demasiados, unos 40 o 50.

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One Response to “José Hamad de caza por Chile”

  1. scoddou Says:

    Qué cosa más ajena al arte que estos caza-talentos. WTF


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