10 libros más

diciembre 30, 2008

2588186224_b97d6feaa3También es culpa de Bolaño. Para la literatura latinoamericana importaba poco, casi nada, la lista anual de los mejores libros de The New York Times. Pero cuando en el 2007 brillaba ahí The Savages Detectives, la lista se transformó en un referente periodístico literario para este lado del mundo. Y pasó de nuevo este año: la gigantesca 2666 también fue escogida por NYT. La famosa listita oficializó eso de la Bolaño Fever. El diario neoyorquino publicó su lista el 3 de diciembre pasado dando la partida a una avalancha de listas. En español nadie produce una selección con tanto bombo como la de NYT, pero también se hacen. El sábado pasado fue el turno de Babelia.

Según los 57 colaboradores y críticos del suplemento  de El País, el mejor libro del 2008 fue Chesil Beach, de Ian McEwan. Es una novela implacable, quirúrjica y casi perfecta, pero para mi no la mejor del 2008. Sale el Espectro, de Philip Roth, ocupa el tercer puesto, lo que no hace sino confirmar la fascinación mundial por Roth. En el noveno puesto está El Viaje a la Ficción, el libro que Mario Vargas Llosa dedica a la obra de Juan Carlos Onetti. También está Milenium I  y II, de Stieg Largs, el sueco que conmociona la novela policial europea. En el sexto lugar aparece El Placer de los Paraísos Perdidos, de Patrick Modiano, el único libro que se repite en la lista elaborada por La Tercera y publidada el domingo pasado en su Anuario.

Para la selección de La Tercera fueron consultados Juan Manuel Vial, Alvaro Matus, Andrés Gómez y yo. Funcionarios.

Son los 10 mejores. El orden es aleatorio.

In Memoriam, de Raúl Zurita
Historia General de Chile II: Amos, señores y patricios, de Alfredo Jocelyn-Holt
La Maravillosa Vida Breve de Oscar Wao, de Junot Díaz
El Fumador y otros relatos, de Marcelo Lillo
El Sindicato de Policía Yiddish, de Michael Chabon
Crónicas Reunidas, Vol. 1, de Joaquín Edwards Bello
Siútico: Arribismo, abajismo y vida social en Chile, de Oscar Contardo
Luces de Reconocomiento, de Roberto Merino.
En el Café de la Juventud Perdida, de Patrick Modiano
Los Libros de la Guerra, de Fogwill

Algunos datos internos:

– Los libros más votados fueron los de Zurita y el de Edwards Bello. Sobre este último: son crónicas fechadas en la década de 1920, una señal a tener en cuenta. Es el arranque del cronista por excelencia de la literatura chilena. Su atractivo no radica sólo en ser un retrato de época, sino es que casi un siglo después los textos siguen vivos. Tampoco exageremos:  “Uno de los problemas terribles de la sociedad chilena es la incultura, la agresividad, la falta de espíritu, todas las cualidades del indígena”, anota en 1924. Yo fui el único que no votó por JEB.

– Sobre In Memoriam ya escribí: La poesía soy yo.

– Solo dos mujeres fueron votadas. Gómez incluyó a La Hija del Amante, de A.H. Homes, y Matus a Personajes Secundarios, de Joyce Johnson. Yo estuve cerca de incluir Postales de Invierno, de Ann Beattie, pero aún no la termino y originalmente se publicó hace 30 años.

– Matus incluyó en sus 10 mejores La Librería de los Escritores, de Mijaíl Osorguín, Alexéi Rémizov o Marina Tsvietáieva. En apenas 73 páginas -muchas ocupadas por ilustraciones- se relata la historia de una librería en la Unión Soviética que logró funcionar sin ser tocada por el control estatal. Estuvo abierta en Moscú entre 1917 y 1922, haciéndole el quite a una durísima crisis económica. Fue una resistencia intelectual elegante y sobria, que incluso se dio el tiempo para imprimir libros inéditos. Relata un episodio absolutamente desconocido y a ratos sobrecogedor.

– Vial menciona Ventura y Desventura del Chico Molina, un inclasificable libro en que Alfonso Calderón asume la voz del legendario Eduardo “Chico” Molina para decirnos quién fue. ¿Quién? Una suerte de encarnación de la literatura en estado puro que deambuló por las generaciones del ’38 y el ’50 invéntandose como personaje literario. Decía haber escrito mucho. Publicó apenas un poema en una revista.

– Tampoco quedaron en los 10 elegidos: El Infinito Viajar, de Claudio Magris; Qué es el Qué, de Dave Eggers; After Dark, de Haruki Murakami; Trilogía de la Memoria, de Sergio Pitol; Navegación a la Vista, de Gore Vidal; El Colombre, de Dino Buzzati.

– Yo también voté por Serenata Cafiola, de Pedro Lemebel; Batman en Chile, de Enrique Lihn; Acción de Gracias, de Richard Ford; y Give me a Break, el libro de conversaciones de Diego Maquieira con Patricio Hidalgo y David Hopenhayn.