Historia, ficción, leyenda

septiembre 6, 2008

Cuatro novelas chilenas vienen en camino. Están escritas. Una debe estar entrando a imprenta. Se empiezan a publicar a mediados de septiembre. Ninguno de los autores es lo que se llama un consagrado. Al menos un libro será bueno. Dos servirán para muchos artículos de prensa; de los otros también se escribirá. Los cuatro hacen al misma apuesta: la realidad es el mejor arranque para la ficción.

Los Nenes, de Patricio Fernández. Se escucha la polvadera. La segunda novela del fundador de The Clinic la publica Anagrama, lo que para algunos significa calidad. No es tan así, pero a quién no le viene bien que Jorge Herralde le tienda una mano. Más importante que eso es la trama: Germán Marín bautizó como “los nenes” a su círculo literario. Su pandilla. Sus protegidos. Sus guardaespaldas. Según él, ahí están -o estaban- el propio Fernández, Matías Rivas, Roberto Merino, Andrés Claro, Rafael Gumucio, Francisco Mouat y Alejandro Zambra. Con los nombres levemente cambiados, Los Nenes se trata de ese grupo. Y especialmente de Marín, que aparentemente se desdobla en dos personajes: Carlos Iribarren y Gastón Miranda. Por lo que sé, a un par de los retratados nos les hizo mucha gracia. En librerías la tercera semana de septiembre.

Synco, de Jorge Baradit. El crédito local de la ciencia ficción se mete en la historia chilena usando el estilo tradicional del género: ucronía. El autor de Ygradrasil y Trinidad, deforma la historia real de Synco, un proyecto ideado por Fernando Flores durante la Unidad Popular. El plan era grande: un sistema tecnológico que permitiera mantener conectado a Chile. ¿Un antecedente de internet? Algo así. Por supuesto, el proyecto no funcionó. Y el golpe del 73 lo congeló para siempre. En la ficción de Baradit, Synco tuvo éxito y Chile se transformó en un país, ya no socialista, sino tecnologizado. Un ejemplo de vanguardia. No hubo golpe. Allende sigue en la presidencia en 1978, Altamirano es un carismático lider de la disidencia y Pinochet -quien fuera un “héroe del pueblo”- está a punto de salir de su vida tranquila y retirada de la contingencia. Vía Ediciones B. En librerías a fines de octubre.

El Fotógrafo de Dios, de Marcelo Simonetti. Esto es verdad: el único fotógrafo chileno que ha pertenecido a las filas de la poderosa y legendaria agencia Magnum hoy vive como un ermitaño en el Valle del Limarí. Fue uno de los protegidos de Cartier Bresson, retrató a la mafia siciliana, fotografió Valparaíso de la mano de Neruda y en los 70 dejó la cámara. Hoy muy pocos saben de él, excepto su familia. Se llama Sergio Larraín y es algo así como el Salinger chileno. Simonetti no se resistió a la historia. El autor de La Traición de Borges relata la búsqueda de un fotógrafo chileno perdido, no exactamente  Larraín, pero similar a él. La leyenda, en la ficción es que pudo fotografíar a Dios. Vía Norma. En librerías la primera semana de octubre.

Vida en Marte, de Alvaro Bisama. Entiendo que no se trata del título definitivo, pero ese fue el nombre que usó el autor de Caja Negra al participar en el Premio Herralde de Novela. Quedó seleccionado en la lista larga. El juego es ficcionar la historia de un pintor chileno perteneciente a las vanguardias famoso en el mundo entero, que trajó muchos hijos al mundo. Sí, Matta. Esa es la partida. Bisama no se queda sólo en los datos reales, inventa una serie de historias alternativas a partir de los hijos del pintor. Asumo que estarán las dosis pop de siempre. Vía Emecé. En librerías a fines de octubre.

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