Hace 17 años a Juan Luis Martínez le quedaban 14 días para morir. La insuficiencia renal que lo arrinconó casi toda la vida le ganaba definitivamente la partida. No veía bien. Probablemente ya no podía maniobrar esa pequeña y afilada tijera que utilizaba para recortar imágenes que, luego de un insistente proceso de fotocopias, terminaban siendo otras imágenes. “La copia es el original”, se lee entre las poquísimas frases de Aproximación del Principio de Incertidumbre a un Proyecto Poético, ese libro que dejó inédito el morir y sobre el cual corren inumerables leyendas. Decían -corría la voz- que estaba destinado a ser destruido, pero ahora será publicado. El próximo 18 de marzo se lanzará el libro en la Galería Departamento 21 (Nueva de Lyon 19, segundo piso), justo en el momento en que se inaugure la exposición Señales de Ruta, la primera buena muestra de sus trabajos plásticos. Hay más: el viernes 19 en La Sebastiana, Valparaíso, se presenta el DVD del documental Señales de Ruta, ese documental en que Tevo Díaz se mete en la piel del autor de La Nueva Novela.

Todo me importa. El DVD es ineludible. Las entrevistas a Armando Uribe y a Miguel Serrano han sido extendidas, se puede acceder a fotos de Martínez y sus obras, escucharlo leyendo, ver viejas notas de prensa sobre su obra y figura, etc. El gesto de Díaz sigue intacto: poner en escena, movimiento y sonido la estética engañosa y sorprendente del poeta. La exposición -que se llama como el documental y como el libro (un manual de instrucciones provisorio) que Enrique Lihn y Pedro Lastra le dedicaron a Martínez- es maravillosa. Para un fan como yo, dan forma el mejor departamento de Santiago. La recorrí el jueves pasado, casi totalmente montada, y quedé ligeramente nervioso. Cosas que pasan: la muralla donde está colgado el cuadro Campo de Cerezas (en la foto de arriba), quedó agrietada por el terremoto. Se ve bien. (Imposible no pensar en la portada de La Nueva Novela y esas casas cayendo: “Aluden a nuestro paisaje, a nuestra catástrofe permanente”, dijo Martínez en una entrevista.)

Ver Aproximación del Principio de Incertidumbre a un Proyecto Poético, en medio de la ola de réplicas, también estuvo bien. Algo raro. Inesperado. Lo vi rápido, guiado por Ronald Kay, curador de la muestra y editor del libro. Kay, amigo de Martínez y editor de la legendaria revista Manuscritos, sostiene haber sido extremadamente respetuoso con el libro: solo limpió o clarificó las imágenes que Martínez fue formando a través de una serie de fotocopias. Sin poemas (sí, sin poemas), el libro está formado por 57 imágenes/collages. Aparece un astronauta, un araña, una viola, el Rimbaud dibujado por Verlaine, tramas de ecuaciones físicas, algo parecido a un mandala indio y ocho conceptos que se repiten: La muerte de los poetas – El libro en el libro – Anominia – Idea del doble – La copia es el original – Pluralidad – Filosofía del libro – Ausencia del autor.  Creo que son las únicas palabras del libro y parece evidente que funcionan como una síntesis de la poética de Martínez. El propio Martínez hace una lectura de sí mismo. Algo más: el libro está organizando siguiendo las combinaciones del I-Ching.

Ví rápido el libro, no le pregunté todo lo que quisiera a Kay, sólo hablé por teléfono con Eliana Rodríguez (viuda del poeta), pero me quedé con la sensación de que Martínez no había terminado el libro. Es una obviedad. Martínez trabajaba todos los aspectos de sus libros, por supuesto incluyendo la edición del libro. El objeto. Sólo basta echarle una mirada apurada a La Nueva Novela y La Poesía Chilena. Como él no estuvo a cargo de la edición, el libro no fue terminado. Sin el perrito de las ediciones Archivo el libro no está terminado. Con eso no quiero quitarle valor a Aproximación del Principio de Incertidumbre a un Proyecto Poético. Estoy a favor de publicar todo lo que Martínez dejó inédito. Todo. Traicionarlo, si es necesario: Eliana, no le haga caso, no destruya los poemas que pidió que fueran destruidos. No lo haga. Haga todo público. Incluyendo esos magníficos cuadernos de trabajo.

Como sea, hay un ruido en esta publicación: Poemas del Otro, libro con un poemario inédito de Martínez  publicado por la UDP en 2003. Cristobal Joannon, curador del volumen, nos cuenta que el libro es sólo un capítulo de un proyecto mucho mayor llamado El Poeta Anónimo (o el Eterno Presente de Juan Luis Martínez). Y este, tal como Aproximaciones del Principio…, según nos cuenta Joannon, también está organizado en torno a las combinaciones del I-Ching. ¿Martínez escribió más de un libro organizado en torno al I-Ching? ¿Poemas del Otro y Aproximaciones del Principio… son capítulos de El Poeta Anónimo? ¿Tienen alguna relación el libro de la UDP publicado en 2003 y el editado por Kay en 2010? ¿Es alguno de los dos ese libro “intolerable” que Martínez le anunció a Félix Guattari?

Mayo de 1991. Guattari está en Chile y visita a Martínez en su casa de Villa Alemana. El poeta entiende francés, pero el francés no entiende español. Traduce Guadalupe Santa Cruz. A poco andar, Martínez informa: “Yo he trabajado estos últimos quince años en un libro que es muy intenso, de ahí que me interese mucho su perspectiva sobre el discurso de lo político y lo siquiátrico. Pretendo que sea un libro intolerable. Así que, si no me encierran, será pura casualidad”. Luego, Guattari pide más información y Martínez, a su modo velado, la da:  “Se ha producido el encuentro con una obra que podría ser interminable, lo cual es muy riesgoso. Entonces hay que ejercer la voluntad de establecer un corte, cerrar en alguna parte. Ahora, mi mayor interés es la disolución absoluta de la autoría, la anonimia, y lo ideal, si se puede usar esa palabra, es hacer un trabajo, una obra, en la que no me pertenezca casi ninguna línea, articulando en un trabajo largo muchos fragmentos, pedacitos que se conectan. Es un trabajo de Penélope”.

No puedo saberlo, pero no dudo que Aproximaciones al Principio… sea ese libro “intolerable”. Tampoco lo es Poemas del Otro. Seguiré haciendo preguntas.

El sábado 13 de marzo, publicamos en La Tercera una nota sobre todo el tema. Yo escribí algo parecido a un perfil a Martínez, que se puede leer aquí: El regreso de Juan Luis Martínez, el poeta del silencio.  Rodrigo Miranda escribió una nota sobre la exposición, pero no puedo encontrarla.

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2010, la revista

marzo 10, 2009

n588690033_5949801_1730377El 19 de marzo, a las 19 horas, en la Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional se lanza la revista 2010. A la cabeza están Natalia Figueroa (directora) y Cristián Arregui (editor). Por supuesto, el tema es Chile. Esta es la idea: “Revista 2010 es una publicación anual que busca actualizar una reflexión que reincorpore la literatura y la poesía de nuestro país en distintas problemáticas políticas y sociales, apuntando hacia la construcción de nuevos sentidos comunitarios para el Chile de hoy”.

Los encargados de presentarla son Jorge Baradit, Daniel Osorio y Bruno Vidal. Están todos invitados. Ese día se repartiran gratuitamente ejemplares entre los asistentes. Luego estará en algunas librerías.

La revista, muy bien diseñada por Nicolás Sagredo, tiene a participantes interesantes. Marcelo Montecino, Miguel Castillo Didier, Armando Uribe, Erwin Robertson, Roberto Suazo, Jorge Baradit, José Ángel Cuevas, Raúl Zurita, Elvira Hernández, Rosabetty Muñoz, Juan Verdejo Larraín, Armando Roa Vial, Bruno Vidal, Sergio Meier, Juan Manuel Silva, Carlos Henrickson, Patricia Espinosa, Carolina Melys, Héctor Hernández Montecinos, Cecilia Vicuña, Juan Carlos Cáceres y Cristián Gastelo.

También yo aporto con algo. Un artículo sobre Juan Luis Martínez, que eventualmente subiré. Empieza así:

Las huellas que borró Juan Luis Martínez

Puede haber sido en 1975. Junto a su esposa, Eliana Rodríguez, el poeta Juan Luis Martínez recorrió Santiago buscando una bandera chilena. No podía ser cualquiera. No podía ser una de plástico, el material que pronto se convertiría en el estándar para fabricar las banderitas que adornan septiembre. Buscaba una clásica de papel volantín. Pequeña. Tipo guirnalda. No fue fácil. Después de caminar en vano, preguntar aquí y allá, le dieron un dato: cerca de la población Eduardo Frei, en la comuna de El Bosque, alguien las confeccionaba a la usanza tradicional. Fue como encontrar un tesoro: Martínez se fue cargado de cajas y cajas de las banderas. Había encontrado la última pieza para La Nueva Novela.

En realidad, Martínez ya había terminado el libro unos años antes. O eso creyó. En 1971 llegó hasta la oficina de Pedro Lastra, que por entonces dirigía la colección Letras de América de editorial Universitaria. Quería publicar un libro en el cual venía trabajando por lo menos desde 1968. Heredero de las vanguardias francesas, el volumen que vio Lastra llevaba el título de Pequeña Cosmogonía Práctica y era, a grandes rasgos, una mezcla de collages, juegos lingüísticos y poesía tradicional. Algo prácticamente inexistente en la literatura chilena. Extraño, pero que sin embargo Lastra aprobaría. Poco después, el plan se derrumbó. Exactamente el 11 de septiembre de 1973 con el Golpe de Estado.

Luego del golpe, Martínez siguió trabajando en el libro en su casa de Villa Alemana. Hizo pocos cambios, aparentemente solo cuatro: la tituló La Nueva Novela, se decidió por una portada, incluyó dos anzuelos en la página 75 y le hizo una seña al panorama de funeral que dominaba Chile por entonces: Epígrafe para un Libro Condenado (La Política) se abre con una bandera chilena de papel volatín. De esas que compró en Santiago tras infatigables caminatas junto a su esposa. De esas que ya dejaron de existir.