Blasfemo Vallejo

octubre 24, 2008

Entre las primeras imágenes que tengo de la Feria del Libro de Santiago, recuerdo una fila para acceder a José Donoso quien firmaba ejemplares de Donde van a Morir los Elefantes, su última novela. Debe haber sido 1995. Al año siguiente, moriría. Ya estaba débil, flaco y le temblaba un poco la voz. Se extrañó (¿se alegró?) ante una vieja copia que le pedí firmar de El Obsceno Pájaro de la Noche (la gestación del libro aquí). Es de los pocos libros que tengo dedicados por el autor. Otro es Los Detectives Salvajes. La firma sucedió también en la feria (¿el 2000?). Un par de amigos que tenían mi copia del libro, le pidieron a Bolaño que me la dedicara: “Del D.F. a Africa, a toda mecha”, anotó. No es nada muy original, pero por eso mismo me recuerda que Bolaño tenía sus fallas.

Nunca se sabe, pero dudo que este año me vaya de la Feria del Libro con un libro dedicado por el autor. La Estación Mapocho abre sus puertas el próximo sábado 1 de noviembre y se espera lo de siempre: mucha gente, muchos libros, nada increíble. Este año el país invitado es Colombia, pero obviamente no viene García Márquez. Tampoco Alvaro Mutis. Entiendo que la narrativa colombiana está en un buen momento, pero a mi no me entusiasman mucho las visitas: Mario Mendoza, Dario Jaramillo, William Ospina, Gustavo Cobo, Piedad Bonet, Jorge Franco, Fernando Quiroz, Gonzalo Mallarino y un par más. El increíble Fernando Vallejo no viene. Sé que hicieron gestiones, pero no pasó nada. Un error.

Como sea, dejo una entrevista que le hice a Vallejo el año pasado, cuando estaba por llegar a Chile su últmo libro La Puta de Babilonia. En junio. Por diferentes razones, las explosivas y blasfemas repuestas de Vallejo nunca fueron publicadas. Ahora están aquí.

-¿Por qué decides escribir un libro sobre la Iglesia Católica? Es que los últimos años me los he pasado desenmascarando impostores: a Darwin, por ejemplo, en mi Tautología darwinista; y a Newton, Maxwell, Einstein y los de la física cuántica en mi Manualito de imposturología física. Ahora sigo con impostores de menor cuantía como Cristo (si es que existió), toda la paporrería de Roma y de paso Mahoma el sanguinario

En las reseñas que he podido encontrar se repite un elemento: La Puta de Babilonia es un libro ácido y muy crítico contra la Iglesia. ¿Cómo defines tu el libro?
–Como un memorial de agravios, o mejor, como un sumario: la lista de los más grandes crímenes y las más grandes bellaquerías del cristianismo y en especial de su secta más sanguinaria y cínica, la católica. Ni sabía que ya había reseñas, pues mi libro aún no está en venta en las librerías.
– ¿Cuál es tu relación personal con el catolicismo y con la religión?
–Nací y me bautizaron en eso que llaman abusivamente “religión” cristiana pero en ella no me pienso morir: hace mucho que me liberé de esa infamia. De niño estudié con los salesianos (que son peores que los jesuitas) y aprendí con ellos apologética, la pseudociencia que enseña a defender la religión católica de sus enemigos: los ateos, los comunistas, los ahometanos, los protestantes, los marcianos… O sea que conozco al monstruo desde dentro, desde lo más podrido de sus entrañas.
– Entiendo que el libro tiene como apoyo un fuerte estudio de la Biblia. ¿Cuánto investigaste para escribir estos ensayos? Y ¿qué opinión te merece la Biblia?
–La Biblia es un libro feo, inmoral, imbécil, apócrifo, escrito por numerosos autores anónimos en el curso de muchas generaciones.
– ¿Cuál es a tu juicio el gran error histórico de la Iglesia Católica? Y ¿cómo ves actualmente el Vaticano, encabezado por Joseph Ratzinger?
–La Iglesia es una de las más grandes plagas de la humanidad, por encima de tsunamis y terremotos, del sida y de la malaria; y el Vaticano uno de los grandes lavaderos de dinero del mundo, por encima de las Islas Caimán y de Lichtenstein.
– ¿Quiénes, a tu juicio, han sido los personajes más nefastos de la Iglesia Católica?
–El papa más asesino fue Lotario da Segni, alias Inocencio III, el de la cruzada contra los albigenses, que eran cristianos, y el de la cuarta cruzada contra los musulmanes. El más dañino es el que acaba de morir, el polaco Wojtyla, alias Juan Pablo II, quien en sus 26 años de pontificado ayudó como nadie a subirle a la población mundial dos mil millones y a calentar aun más de lo que ya estaba el infierno de este planeta. Cuando el calentamiento planetario provocado por el exceso de gente derrita los polos y el mar cubra a Chile en su ascenso hacia las cumbres de los Andes, acuérdense de Wojtyla y acuérdense de mí.
– ¿Qué efecto ha tenido en la cultura occidental el catolicismo?
–En la barbarie occidental, querrás decir, porque esto no es cultura: esto es un imparable baño de sangre humana y de animales. Una de las últimas pretensiones del infame papa Wojtyla era que se incluyera la expresión “civilización cristiana” en la Constitución de la Unión Europea, lo cual es como afirmar que es de día cuando es de noche.
– “Jesús no existió”, afirmas en un momento del libro. ¿Puedes ahondar en esa afirmación?
–En los dos primeros siglos de la llamada era cristiana hubo muchos Cristos: uno de los nazarenos, otro de los ebionitas, otro de los elkesaítas, otro de los adopcionistas, otro de los docetistas, otro de los gnósticos, otro de Basílides, otro de Cerinto, otro de Carpócrates y cuando menos otros tres –el de los evangelios sinópticos, el del evangelio de Juan y el de las epístolas de Pablo–que son los de la actual Iglesia que en el 312 se montó al carro de la victoria del emperador Constantino y que de ser una entre muchas sectas cristianas se llamó a sí misma “católica”, reprimió a las otras y se quedó con todo pretendiendo ser la única dueña de la verdad y de la ortodoxia. Habida cuenta que las copias existentes de los evangelios (por igual canónicos y apócrifos) son posteriores al año 200, no hay forma de probar la existencia de ninguno de esos Cristos. En fin, haya o no existido el Cristo que pesó sobre Occidente, el de los evangelios canónicos, éste es un personaje nefasto. Cítame una sola palabra suya de amor y compasión por los animales. ¿Y cómo el que no ve que una vaca, un perro, un caballo, un camello, un cerdo siente y sufre como nosotros puede ser el paradigma de lo humano? Cristo es un loco inmoral. Y lo digo porque veo con claridad lo que él no vio: que los animales son mi prójimo. Todo el que tiene un sistema nervioso para sentir y sufrir es mi prójimo, gústele o no a la Puta de Babilonia Roma.
– ¿Cuál es tu opinión sobre otras religiones, como el Islam?
–Igual de infame que el cristianismo. Eso tampoco es una religión, es otro fanatismo.
– ¿Crees en Dios?
–Sí. Es un Viejo malo, feo, asqueroso, podrido de una maldad que se le revuelve en las tripas.
– Saliendo de La Puta de Babilonia, ¿cómo has visto los homenajes que le han hecho a Gabriel García Márquez? Te lo pregunto porque ha sido muy crítico de su obra y el realismo mágico, y por estos días ha sido elevando a categoría de héroe.
–Es un personajito despreciable, un adulador de tiranos, y su tan cacareada obra maestra de Cien años de soledad un chorizo de anécdotas sin ningún interés creciente ni ningún dramatismo escrita en una prosa cocinera. Y sin ninguna novedad: es una novela de tercera persona más, de esas de narrador omnisciente de que saturó al mundo el siglo XIX.
– ¿Cómo ves la literatura latinoamericana actual? ¿Qué autores te parecen más destacables? ¿Qué opinas de Roberto Bolaño?
–Desde hace mucho no me interesa la literatura. En una ocasión estuve hojeando un libro de tu paisano y se me hizo de la más absoluta inopia gramatical: sujeto, verbo y predicado; sujeto, verbo y predicado; sujeto, verbo y predicado… Con decirte que García Márquez es menos malo.
¿Trabajas en un nuevo libro?
–No, ya no quiero escribir más.